Aveces me canso de tener que dar explicaciones a las personas y entonces creo decidir que no las daré más, solo digo que las personas escuchan y entienden lo que les conviene..
Después de un tiempo me retracto y medito que no es posible que sea partícipe de un juego de mentiras, aunque no soy la mayor perjudicada; el bla bla bla de alguna gente simplemente ya no me convence.
El tiempo me enseñó que no se puede creer todo lo que te dicen y me enseñó algo mejor: Si tengo una duda debo hacer hasta lo imposible por aclararla, las relaciones humanas suelen ser difíciles.
Si durante este tiempo no he dicho la verdad argumentada con pruebas físicas es porque amo demasiado a la persona que tengo a mi lado y me dolería el tener en mi conciencia el peso de su dolor; su amor es el único que ha podido detener la explosión de rabia que ha querido manifestarse.
Sin embargo, me ha andado rodando una idea en mi cabeza: si no digo la verdad esta historia se volverá un ciclo vicioso de verdades contra mentiras y al final del cuento no se sabrá reconocer que es real y que no lo es. tengo la inquietud y la ansiedad de no saber con precisión que camino escoger:
Si hablar con todas las pruebas que tengo y que están de mi lado o seguir callando y no causarle dolor a nadie... aunque tarde o temprano la verdad sale a la luz y es inevitable no entender...
No hay dolor en mí, no existe sufrimiento ni nostalgia, no muero de tristeza, no estoy vencida ni derrotada, al contrario sigo ganando, de pie y más fuerte que nunca, solo estoy en una encrucijada y un poco indecisa.
Aveces, simplemente aveces, existe dentro de mí un volcán a punto de estallar sacando todas las verdades.
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